22 junio 2009

El cubito de hielo




Veo que la luz del congelador se prende y al horizonte como una mano me escoge de la hielera y me lleva hasta un vaso de vidrio. De pronto un líquido comienza a quemar, me embriaga y felizmente veo las burbujas de la soda llenar aquel recipiente vacío. Toda la vida esperé para cumplir mi cometido de hielo. Un niño pasa corriendo y tira el vaso. Se escuchan gritos. Caigo al césped y ahí me derrito, observando como soy suplido por otro hielo mientras me percato de lo efímero de la existencia.

2 comentarios:

Raquel dijo...

Me encanta este cuento. Es muy bello y además muy profundo. Además desde la perspectiva de un cubito de hielo. Genial.

Besitos

CubaLibre dijo...

¡Buena historia!

Además contada de una forma muy sublime.