02 mayo 2011

Fernando delgadillo en Tierras Tlahuicas.


La verdad, está en la nación que tenemos,
¿Para qué hace tanta falta otra señal?
Si el malestar es de todos,
La protesta es la evidencia,
De lo sucio que no se puede tapar…

Mientras diga lo que vea,
Mientras tenga una opinión,
Que levanto y que sostengo,
¿Cómo aprendo a decir no?
Es natural en este sitio y estos tiempos,
que la protesta acompañe mi canción
.

Fernando Delgadillo, De la canción de protesta.

Escrita hace 13 años; De la canción de protesta, es una de las alegóricas canciones, que han labrado la carrera de 25 años, del músico y escritor Fernando Delgadillo, y que hoy se inscribe, de manera perfecta al momento que vivimos, para así reflejar el empacho de ola de violencia, inseguridad y muerte.

“Creo que ya se puede empezar a idear el México que queremos, y lo tenemos que hacer nosotros, porque, si estamos esperando a que lo haga la gente que está en el estado; los vamos a tener que esperar toda la vida; y aun así, no van a  empezar”. Así lo manifestó ante un público, de casi 3 mil personas, el cantante y autor capitalino, Fernando Delgadillo. Esto ocurrió, el pasado 14 de abril en la presentación ofrecida por el músico, en el auditorio Teopanzolco.

La situación actual, en materia de seguridad, de nuestro país, se vuelve tema en boga, y es que, Morelos, se ha convertido en un estado de alerta; siendo Cuernavaca, la ciudad 38, en la lista de las más peligrosa del mundo, esto, de acuerdo al organismo civil, Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia.

Fernando Delgadillo estuvo en tierra Tlahuica, dando un digno concierto, propio de la gira conmemorativa a sus 25 años de carrera, como cantautor. Oriundo del Distrito Federal, Delgadillo comenzó en 1986, mostrando sus primeras composiciones en una peña llamada L´Azoteita, en Ecatepec, Estado de México.  Para el año 89, junto a otros hacedores de música, formó la Sociedad de Escritores y Músicos Urbanos Subterráneos (SEIMUS). Institución que se dedicaba a grabar música de modo independiente, logrando álbumes caseros, de no muy buena calidad acústica, pero si, buenos contenidos liricos y musicales. Los resultados de estas ediciones, eran vendidos en presentaciones en vivo, ahí da inicio, el arduo trabajo de la difusión, que hoy en día, le vale a Delgadillo llenar importantes foros, sin necesidad de aparecer en televisión, radio o reconocidos magazines.



Para 1997, Fernando es invitado a China, para participar en el Festival internacional de la canción de Beijin. Poco después, asiste al Festival internacional de la juventud en La Habana, Cuba. Al año siguiente, el trovador cubano, Silvio Rodríguez, propone a Delgadillo, dar apertura a su concierto en el “Coloso de Reforma”, el Auditorio nacional.

Fernando, ha desempeñado su carrera entre círculos de bohemios, intelectuales y subversivos, no obstante, se ha mantenido al margen de movimientos sociales, y sociedades políticas que abanderan la “nueva izquierda”. “Yo canto para el público, no para los políticos” especifica Delgadillo. Tampoco lo hace para la iglesia; prefiere llevar una carrera libre de vallas ideológicas, y que sea el amor, las anécdotas de adolescente, las chuscas situaciones, el miedo a decirle a una chica lo que se siente por ella, y el olvido, lo que conecten al artista con el respetable. Jamás ha dejado salir una sola de sus opiniones, respecto a los servidores públicos y sus malos trabajos. No ha asistido a mítines, y tampoco está inscrito en ONGs. Sin embargo, el hartazgo, la decepción y el hambre de cambio, hacen que por primera vez Delgadillo se descosa en declaraciones, que dejan callado al auditorio, al escuchar, lo que al unísono todo los morelenses pensamos: ¡Ya basta de violencia!



Como a muchos connacionales, a Fernando Delgadillo le resulta molesto, incomodo y vergonzoso, que fuera de México, la imagen de nuestro país sea deplorable. Considera que la educación es pieza clave, en la disminución o aumento de violencia, en esta nación; pues la información a granel, no necesariamente es sinónimo de estar educado. “Esto es el resultado de la falta de educación, quizá, tenemos mucha información, pero no la educación para el bien, yo creo que la gente tienen que recibir esta parte de la cultura; que la gente tenga más opciones, aparte de estar disparándole a las personas”. Considera Delgadillo.


Pero esa educación de la que el músico habla, es aquella que se mama desde el hogar, el respeto a los otros, el amor por la tierra que es de uno, la acción de ver por el bienestar común y no de uno solo. “Bien decía Aristóteles; Educa a los niños, y no tienes que castigar a los hombres”. Cita el cantante.



Entre otras cosas, Fernando refirió a la falta que nos hace un proyecto de nación; un proyecto incluyente, que adhiera a cada residente, que cada ciudadano de nuestros estados se identifique entre sí, o bien, se respete, sin buscar modelos de identificación en otros países. “Hace falta un proyecto creado por los mexicano, y para el bien de los mismos. Los mexicanos no nos conocemos; cada estado tiene su propia identidad, y parece que en algún momento no nos ponemos de acuerdo, y estamos intentando imitar modelos extranjeros, sobre todo, venidos del vecino país del norte”.  Y una vez que el tema del país del norte se tocó, cuyas barras y estrellas, rigen, intimidan, y al parecer, dotan de armamento, según lo dicho por Fernando. “El país del norte es quien provoca las guerras del narcotráfico, y quien vende las armas a los narcotraficantes”. Este espinoso tema, no pudo salvarse de ser tocado, cuando de inseguridad social se habló, nosotros tampoco nos salvamos de esta absurda táctica “contra el narco”, que en buena parte, tiene al país sitiado.  Los supuestos servidores públicos, parecen haber perdido toda autoridad y mandato; la falta de líderes fue otro tema a tratar. “Nos hace falta liderazgo; no tenemos lideres. Hace falta que nazcan más, y que cada quien, de acuerdo a sus capacidades, se considere, y se pueda observar como una posibilidad”. Reflexiona Delgadillo. Pero cuando se habla de liderazgo, va inmiscuida la responsabilidad, aquella tarea de velar por todos, llámense buenos y malos, pues por ello hay leyes, y la muerte no es una pena legislativa.



La carrera de Delgadillo se consagra no sólo por los 25 años de carrera independiente, también por los más de 20 discos en su haber, presentaciones en importantes escenarios de la república mexicana, y convertir sus temas en hitos de cultura popular. Fernando se mostró complacido, de haber tocado por 3 horas al público de Morelos, con la advertencia de volver, se despidió así: “Muchas gracias por estar aquí conmigo. Estoy muy contento, publico querido y conocedor”.

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