04 julio 2009

Estimado Desconocido:

Dado que está leyendo este texto, quisiera antes que nada agradecer su atención y hacerle llegar un caluroso saludo. Así también suplico permita me presente y luego; ya entrados en confianza me deje convencerle.
Soy un asesino experimentado; y en el momento en que le escribo me encuentro mirando de soslayo al individuo cuya condición de cadáver no detallaré por el momento. Espero conceda su credibilidad. Porque puedo asegurar: hoy; es su día de suerte.
Y me atrevo a afirmar lo anterior porque no cualquiera conoce a alguien como yo todos los días; pero sobre todo porque humildemente le ofrezco aquí; un curso rápido sobre qué hacer con toda esa gente que detesta. Admítalo. La propuesta es tentadora y usted, no es cualquiera.
Si continua leyendo asumiré que trato con un prometedor y nutrido asesino en gestación, cuyo subconsciente tendrá a más de un candidato para echarse al plato. Así, confío pues en que valorará mis enseñanzas.
Ahora bien. Pongámonos serios y procuremos ser realistas. Es necesario que desde el principio, invoque desde lo profundo de su ser, el más rudo temple que tenga a mano y la esencia de predador voraz; que junto con la gracia; heredó de los antiguos homínidos. Luego responda sinceramente:
Se considera del tipo:
A) Un verdadero loco sanguinario
B)
Un loco sangrón y verdaderamente aficionado

Si su respuesta fue A supongo que continúa leyendo. Si respondió B probablemente ha dejado de leer y se ha retirado; lo cual sería una lástima, pues quienes son tan francos a menudo tienen potencial. Pero no se aflija si su respuesta fue A. Usted posee la seguridad. Y esto, como en el más reñido de los deportes; el 10% es habilidad y el 90% restante espíritu y entrenamiento. Ahora continúe tranquilo y sin perder la concentración; pues tanto en mi experiencia como en la de los mejores, la preparación mental lo es todo.
Le cuento que en mi primera vez, a diferencia de todo buen amateur; yo tuve la ventaja de creerme de veras aquello de que no hay crimen perfecto. Eso; debe saberlo; es la pura verdad. En lo que respecta al hoy occiso todo lo que necesita saber es que tuvo el tino de toparse conmigo en un momento de mucho entusiasmo.
Sépase también; que no hay nada más fuera de la realidad que aquello de serruchar alegremente un hueso como si fuera ate de guayaba. No. Y eso de despanzurrar con estilo. Nada. Aquí se confirma que los destripadores de las grandes ligas fueron cirujanos; o carniceros, en el mejor de los casos. Recuérdelo. Siempre es mejor optar por lo práctico. Así que acomode su cadáver en un cubo de basura y mándelo dormir con los peces.
Olvídese por favor, de los baúles y las maletas; y antes de empacar, procure remendar bien con vendas, los serruchazos que seguro le dejo al pobre muerto cuando quiso refutar lo que acabo de recomendar en relación a hacer cachitos a un individuo. Evidentemente mi observación no acaba de cuadrar con la imagen de sádico abominable que tiene en mente de si mismo; pero se lo dice un experto: No haga su vida complicada. No convierta un deleite en un trámite burocrático; y recuerde siempre que es usted un verdadero sicópata, no un advenedizo afanado en dar un espectáculo. Ya posteriormente, en base a su desempeño; e independiente a si lo quiere o no; los noticieros le brindarán su reconocimiento. Mientras tanto, es mejor si no cede al coqueteo mediático.
No deje de extremar precauciones. Nunca, la precaución ha sido demasiada cuando de estos menesteres se trata. Por otro lado; también son muchos los que han dicho No quiero decir te lo dije. Su credo siempre será el del paranoico; el del pesimista. Por ende, rechace todas esas ideas infundadas de que sólo en la tele gringa a uno se lo cachan vía huellas digitales y fluidos de dudosa procedencia. Eso lo vuelve un manso y apañable corderito y lo hace susceptible de creer casi cualquier cosa. Incluso las buenas nuevas de la guerra contra el narco y aquello de que en este país no hay asesinos seriales.
Por lo tanto, evítese de tirar pelos, de andar pintando sus dedos por todas partes; de dejar su pisada sobre la tumba al ras y válgame la recomendación; de olvidar su cartera con identificación y estampa de San Juditas. Ahí de usted, si por lo malito que resulta en estas andanzas; hasta San Juditas se hace como que no lo conoce. No diga luego que no se lo advertí.
Ahora bien; vayamos al punto climático. Si además de considerarse un autentico loco sanguinario, todavía cree que uno puede andar despachando a la gente sin más nada; le explico lo siguiente.
Mi respetable lector; sepa usted que este asunto no aplica como método de control demográfico ni de manejo de la ira. Madrugarse a un cristiano es un arte mi estimado. Y el artista, como decía Wilde es nunca morboso y puede expresarlo todo. Si en este punto ha descubierto que su vocación de asesino tiene más que ver con el aburrimiento, la oportunidad o el nenepil; entonces olvídese de todo lo que he dicho. Vaya a cenar en paz, y descanse sin culpa mientras ve su telenovela favorita.
No obstante; sé que es obstinado y que difícilmente dejará de leer; y como no tengo para usted más que buena voluntad; anexo debajo una breve guía de fácil uso que independiente a su vocación, le orientará en caso de que decida emprender la acción.

1.- Es mejor si decide que NO quiere quebrarse a su vecino, a su jefe, al compañero del cubículo contiguo, al novio de su hija adolescente, a su cuñada mala leche, a la ex novia oxigenada de su novio; al tío amargado que no tiene a quien heredar o a su odioso arrendador a quien; no finja; le debe más dinero del que le cuenta a sus amistades. La verdad es que a toda esa gente molesta no se la mata. No es que no se pueda pero un verdadero asesino no lo hace. Claro; siempre está la opción de que deje de leer y sin analizarlo mucho se abalance a la yugular de esa vaca que tiene por cuñada. En caso de que decida que quiere hacerlo en lo sucesivo; hágame el favor de no autoproclamarse asesino y de pedir que remuevan el mote de su averiguación judicial. No lo tome personal; pero la verdad es que arruina la reputación de gremio.
Me niego a hacer la siguiente recomendación, pero si aun ante mis advertencias insiste; actué con sentido común y pida la asistencia de un mercenario. No escatime tiempo ni paciencia en la toma de decisión y recuerde siempre que en tal caso, ninguno de los dos es un verdadero asesino.

2.-Dado que es usted y sólo usted quien lee; asumo que en su poder se encuentra también la maleta sobre la que halló este texto. Felicitaciones. Le puse dentro unos billetes extranjeros y un ejemplo ilustrado de lo que íntegramente significa acomodar. Ahora entenderá porque le recomiendo no usar maletas. Además de las engorrosas situaciones que ya he enumerado, implican la búsqueda de un segundo incauto para que cargue con todo el peso. Todo sea porque el artista; con todo y los tropezones ocasionales; perfeccione la técnica.

3.- Evite como la peste, esa mala costumbre de recoger bultos de la calle, de husmear en paquetes ajenos y hágase el propósito de leer sólo la correspondencia que vaya dirigida a usted. Preferentemente con SU nombre al pie.

Me despido

P.D si un día decide echarse a su jefe siéntase libre de contactarme.
Estaré complacido de recomendarle a un profesional. El lazo que nos une casi me obliga a auxiliarlo yo mismo; No obstante mis principios me lo impiden.

Espero comprenda.

Siempre suyo

El Vecino asesino.


Por Palomita Rodriguez
Serie Fragmentos **
Foto por El Azote com*

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Casémonos Palomita. Somos el uno para el otro. Dime si y me olvido de la angustia de hoy.

DamaNegra dijo...

Sin duda un buena carta! jeje...
Me latio bastante!
Saluditos!

Davo Valdés dijo...

EXCELENTE !!
Me encantó este texto.

Capturas muy bien la escencia del asesino.