28 enero 2010

Un oriundo del País de las maravillas; Lewis Carrol.

Por: euGENIO ZAMORA MOJICA






Una melodiosa mezcla de psicotrópicos, una intensa persecución a un ser que quizás no exista, y una inocente doncella encerrada en el mundo de lo irreal; es el contexto que envuelve la obra literaria mas leída y enigmática de un hombre con mucho ingenio; el escritor y fotógrafo ingles Charles Lutwidge Dodgson, con el pseudónimo de Lewis Carrol, Dodgson se inspiro en Alice Pleasance Liddell Hargreaves Taylor, joven amiga del escritor, que tras llevarse 20 años de diferencia en edad, la pequeña logró ser musa del perspicaz artista. Alicia en el país de las maravillas (1865) y Alicia a través del espejo (1971) son las obras que tomó Carrol para plasmar a la pequeña en su obra, pero es Alicia en el país de las maravillas el cuento que recrea mejor que nada el alucinante viaje atreves sustancias psicoactivas. Es el abanico que mejor muestra las diversas etapas de una ácida travesía. Entre hongos, dulces y tónicos Alicia logra crecer y decrecer, pasando por diversos escenarios en los que los animales y otros seres fusionados se hacen presentes. Todo comienza cuando la pequeña persigue a un conejo, simpático animal que porta un elegante atuendo, siempre al pendiente de su reloj. El roedor corre desesperado, preocupado por llegar a su ilusorio destino. Después de divagar por senderos sin rumbo Alicia se pregunta una y otra vez si va por el camino correcto, se cuestiona y es cuestionada sobre si misma, cayendo en severas confusiones existenciales, pero quizá el momento filosófico más importante de la obra es el encuentro con la oruga fumadora, misma que jamás supimos que fumaba, pero que logra ensimismar a Alicia con metafóricas frases. La ultima parada en aquel universo de lo abstracto es en el adornado prado propiedad de la Reina de corazones. Ahí, entre diamantes, picas, corazones y tréboles Alicia es acusada por la reina, su delito; llegar hasta su propiedad sin permiso. Pero antes del juicio la Reina invita a Alicia a debatirse en una partida de croquet, sin embargo la astucia de la chica en esta disciplina ofende a la Reina, quien descarga su ira en un injusto juicio (¡vaya paradoja!) en el que se dictamina el degollamiento de la joven.


Mucho se ha dicho sobre el consumo de laúdazo (analgésico que aliviaba sus dolores de artritis) por parte de Carrol, también se habla sobre el enamoramiento que vivió por Alice Pleasance Liddell, así como su gusto por las cartas, los plantas y los animales; todo reflejado en la obra más representativa de la imaginación estimulada.


Sin duda, el arte en todas sus formas se ha visto influenciado una y otra vez por semejante obra. Y el cine como parte de estas manifestaciones artísticas se ha mostrado irresistible cuando se trata de plasmar la obra de Carrol en la pantalla grande. Versiones alemanas, checas, japonesas, francesas, gringas y mexicanas hacen referencia al país de las maravillas y sus habitantes, lo último en el tema; la creación del director Tim Burton en mancuerna con el multifacético actor Jhonny Deep haciéndola de Mad Hatter.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no se que tan apegada sea a la obra literaria,s pero me agrado mucho la version hecho por la casa disney, esperemos que la hecha por Tim Burton tambien deje un buen sabor de boca.

Regina O.P.