10 enero 2009

Te extraño

Te extraño, suave piel que me ha dejado libre, olvidada vagando en la oscuridad, sin pensar más en le dolor, las lágrimas rojas piden con ansiedad tu sangre palpitando con avidez. Tu lecho de muerte soy yo. ¿Alguna vez pensaste en mi?, no, mar de sueños perdidos lanzados al océano infinito, profundo y oscuro como tu alma perdida en el infierno. Déjame quererte una vez, déjame tenerte y salvar tu nombre de la mortandad del hombre, déjame ser yo y seguirás el dulce camino de la sangre divina que alguna vez te eligió. Deja conocer el secreto de tu corazón al probarlo con afliges. Una noche más y seguirás tu destino sin suerte. El calor de la llama te aviva y me hace perder la razón. Sólo un poco más y todo se perderá. En tu tumba nupcial te miro dormitar. Si has de creerme muerta, qué tan equivocado estás. Seguiré aquí, como halcón vigilante de la noche, como tu ángel de la muerte creado para ti. Si hoy te has de salvar, mañana por la noche, ya no te dejaré vivir.

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