23 enero 2012

Un breve vistazo a... Amor Sci-Fi

La película
La historia de amor
La pareja
El flechazo


Allegro
Christoffer Boe
Dinamarca
2005
88 min.



De nuevo en Copenhague, Zetterstrom parece haber perdido el rastro de su existencia. Por eso recurre; sin dones ni recuerdos; a la febril Dinamarca de ahora,  que también vuelve a él para que juntos recuerden lo que nunca debieron olvidar.
Con sus ayeres recluidos en un rincón de la ciudad, Zetterstrom deberá descubrir solo, porqué volver nunca es ni será suficiente.




Ulrich Thomsen es Zetterstrom el hosco; el deslucido y neurótico.  El que se arropa de manías para nublarse  la razón y el panorama por convicción justa.
Helena Christensen,  La modelo top de los 90 y musa de este y otros hijos de la revolución cinematográfica post Dogma, interpreta a Andrea; el ángel silente cuya devoción por Zetterstrom se desperdicia a cuentagotas hasta que acaba de extinguirse por completo.



Lo que sucede cuando un maestro del detalle se encuentra con el romántico empedernido que lleva dentro, tiene que ser este relato cuya nostalgia Sci- fi se entrelaza con un pretexto- premisa para rendir homenaje al amor  y a Andrei Tarkovsky. Con Allegro, Boe sabe que tras Reconstruction, puede volver a llevar la cara en alto, pues sus virtudes le sustentan.
Boe es un narrador nato que evoluciona al mismo tiempo que la historia y que construye universos que van más allá de la simple melancolía.


Dark City
Alex Proyas
Australia- E.U.A
1998                                                 
100 minutos







Un presunto asesino en perpetuo estado alterado, puede en realidad ser un amnésico en plena crisis, o un una víctima de un sistema totalizador que juega con la mente, el espacio y todo lo que hay en medio. Pero cuando nadando en la confusión  reconoce en la exquisita sirena de alabastro que entona “Sway”, el aura de su  bella esposa Emma; la intuición y algo más le dejan saber que los decolorados recuerdos que ve al cerrar al ojos, de nunguna forma pueden pertenecerle.



Rufus Sewell, un actor macizo pero verdadero hígado de peso completo interpreta a John Murdoch, el avispado loco que de alguna forma sabe que despierta cada vez siendo alguien diferente,  hasta que acaba tomando conciencia junto al cadáver mutilado de una prostituta. 
Jenniffer Conelly, que ya había inspirado a Sergio Leone, Darío Argento y Jim Henson,  antes de lucir el look de supermodelo drogadicta para Darren Aronofsky, hace de las suyas luciendo curvas peligrosas y sendo peekaboo como la arquetípica Emma Murdoch, una mujer fatal con corazón de oro que hace de punto de equilibrio para el perturbado John.


Un poco de cine negro, un poco de secreciones. Control mental, ciudades que emergen de la tierra y se esfuman en la noche. Recuerdos que no son recuerdos, realidades alternas y un director a quien el cyber punk le ha calado muy hondo.
Alex Proyas  decanta todo el oscuro feeling que le permite mezclar estéticas tan particulares sin perder un ápice de su identidad como artista.
Precursora indirecta de Matrix y predecesora de Blade runner , Dark City ostenta un poderoso planteamiento: ¿Es acaso un simple cúmulo de recuerdos lo que nos hace ser lo que somos?



The Signal
David Bruckner
E.U.A
2007
103 min.




Es la última noche del siglo y Mya ha resuelto que al fin su vida comienza tan pronto despierte  el día. La tv está muerta y el teléfono móvil da problemas. Un esposo celoso la espera en casa y un amante perfecto la deja ir de nuevo confiando en que siempre hay un mañana. El soundtrack de un amor es también el último grito de la humanidad. La cuenta regresiva termina cuando una señal fantasma se cuele en las redes de comunicación provocando un ansia terrible que apenas se sacia con sangre.


Un apretado presupuesto de 50 mil dólares gastado hasta el último centavo en trece días de rodaje, garantizó a una pareja de auténticos desconocidos.
Por un lado esta Anessa Ramsey (Mya) que recordarán los clavados gracias a una serie de filmes independientes (Yellowbrickroad, Rites of spring  y la propia The signal) cuyas andanzas con suerte, les garantiza un cachito de culto cinéfago. 
Por otro lado, está Justin Welborn (Final destination) un freak consumado que le entra a todo sin que nadie esté seguro de haberlo visto antes.
Al cabo la dupla es electrizante;  y sin duda,  el mejor hilo conductor que se salva de colapsar ante devaneos artísticos tan dispares.



Lo mismo que la señal que enloquece a  la ciudad de Terminus, el ejercicio motivo acaba perturbando la cohesión de un producto que pudo haber sido grandioso. Propositiva  y vivaz cuando de fragmentos se trata,  pero fallida en plan de unidad,  The Signal cita a tres directores para  que se rifen el planteamiento, nudo y desenlace de una historia que no es de horror pero tiene cadáveres, no es de amor pero tiene lagrimas y no es sci fi pero tiene un argumento deliciosamente revoltoso.
En resumen, The Signal ostenta uno de los inicios más gloriosos de las últimas décadas, un medio tiempo que acaba por meter en camisa de once varas a un tercero y un final más comprometido con la urgencia de acabar con el asunto que con sus propias convicciones estilísticas.


Never let me go
Mark Romanek
Reino Unido
2010
103 min.




Kathy, la niña tímida del grupo le confiesa a su mejor amiga Ruth que está enamorada en silencio de Tommy; un compañero en común. El paisaje bucólico de la campiña inglesa sirve de fondo para que  Ruth declare su amor a Tommy.  Kathy decide callar, aguardando  secretamente el momento en el que la relación infantil de sus amigos se desvanezca; cosa que nunca sucede. Ni aun cuando han cumplido veintiséis  y juntos se encaminan a enfrentar  su destino.


Dentro del El trío compuesto por Ruth (Keira Knightley), Tommy (Andrew Garfield)  y Kathy;  destaca Carey Mulligan (Kathy), que se afirma como un auténtico camaleón en medio de una generación de seudo histriones que por desgracia no son precisamente joyas.
De la mano de Mark Romanek, el mismo intransigente pero sesudo director del que se quejó hasta Fiona Apple, esta joven va construyendo su temple con palabras mayores,  logrando opacar a la Knightley con todo y un terrible corte de cabello.



Como muchos de los nombres insignes de esta estética, Mark Romanek tiene la ventaja –pese a quien le pese- de dominar con los ojos vendados y sin manos, el despreciado arte del videoclip; menuda chamba donde se ha  dejado sentir cuando de hablar sobre imagen se trata.
Como videoasta, ha  legado grandes piezas (el celebérrimo Closer de Nine Inch Nails por ejemplo) y como director de largos presenta esta  adaptación de la entrañable novela de Kazuo Ishiguro, sobre los niños sin pasado ni futuro que llevan el peso del mundo sobre sus hombros.
Romanek logra trasmitir una quietud vehemente que indica la proximidad de una gran tormenta.


Por L.M.E***

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