28 abril 2010

Un Santo del cine mexicano


Por: José PUMA






Sin duda, uno de los grandes exponentes de la cultura popular mexicana. Los años 60s y 70s fueron sus años de acción, con impactantes historias llenas de aventuras en las que lo mismo daba pelear contra una banda de mafiosos, que con extraterrestres o fuerzas del más allá. Él es Rodolfo Guzmán; El enmascarado de Plata, El Santo.

Luchador libre de profesión, pero actor propuesto. Con 53 películas en su haber y haciendo mancuerna con Blue Demon, “Mantequilla” Nápoles, Joaquín Cordero, Gaspar Enaine “Capulina”, Lorena Velásquez, entre otros grandes la época; El Santo, logra consolidarse en el gusto del respetable. Las historias de acción y ficción cobraban relevancia en una época en que Estadios Unidos exportaba a sus exponentes del comic; Superman, Batman, Spiderman y Capitán América. El escenario se vuelve idóneo cuando el resto del mundo se recupera de la II GM. y en México surge una camada de buenos filmes, es ahí, donde El Santo se filtra en el celuloide, volviéndose protagonista de surrealistas historias, que más tarde se volverían joyas del cine mundial.

Entre música Surf, carros descapotables, brillosas capas y chicas ye-ye. El Santo se enfrenta una y otra vez a los hombres infernales, a zombis, a mujeres vampiro, a estatuas de cera, al estrangulador, al espectro, a las brujas, a profanadores de tumbas, a marcianos invasores, a los villanos del ring, a Drácula, a Capulina, a los monstruos, a la hija de Frankestein, a las momias, a la magia negra, al hombre lobo, al anónimo mortal y a la furia de los karatekas.
Aun que su carrera como luchador es quizás más exitosa, su desempeño como actor marcó una línea a seguir en el cine internacional. Al lado del actor y director Juan Orol, hizo varias películas consideradas cine surrealista. Y aun que muchos exquisitos tildan de inocente, involuntario, improvisado y hasta cómico, el trabajo del Santo y compañía es considerado en países como Francia, una deliciosa muestra de cine experimental; que entreteje ficción, surrealismo y acción. Es mito hecho cine.
El asombro del publico extranjero fue mayúsculo al enterarse de que El Santo era un personaje de carne y hueso; que el hecho de ser ficción no significaba que su existencia también lo fuera. Así que la admiración, el respeto y la sorpresa se tradujo en aceptación para el luchador, quien fue interpretado en un filme de bajo presupuesto sin ningún permiso del autor. Este filme llevaría por titulo 3 Dev adam, y Turquía seria su país de gestación. En este bizarro material de poco presupuesto, El Santo enfrenta a Spiderman, peleando codo a codo con el mismísimo Capitán América ¡vaya que es extraño el argumento! En fin, pese a lo malo del trabajo, este se convierte en prestigiado articulo de colección para aquellos files seguidores del Enmascarado de Plata, cuyo nombre y figura se hace presentes en mochilas, gorras, playera, lápices, cuadernos, llaveros y gomas; esto gracias a la visión de mercado que El Hijo del Santo a puesto en practica.

Él es Rodolfo Guzmán; El enmascarado de Plata, El Santo. Quien continua siendo una leyenda muy viva...

1 comentario:

Anónimo dijo...

el santo era el ausente en la wacha.