11 julio 2012

Entrevista a Ekiwah Adler

Ekiwah Adler, es un joven escritor, que conoció la poesía a corta edad, cuando sus padres le leían textos de diversos autores, dejando que la imaginación del niño, volará más allá de su silla de ruedas.



“Cuando tenía como tres, cuatro años sentí que las montañas de aquí estaban vivas, entonces yo les decía cosas y ellas me respondían, y así seguíamos en la conversación y yo no le llamaba poesía”. Ekiwah Adler

Él tiene parálisis cerebral; su obra se forja desde su silla de ruedas. Pero para él, tener dos ruedas, en lugar de pies, no representa un obstáculo, pues aplica a su condición, una sabia filosofía.

“No la veo de una sola manera sino que día con día puede ser algo completamente diferente para mí, es decir, cuando voy al cine, y de repente no encuentro un lugar donde estacionar mi silla de ruedas, entonces puedo entrar más rápido al cine, entonces la silla se vuelve un privilegio. Y después, cuando voy a un súper restaurante y se me olvida pagar, y me ven la cara de discapacitado, es un súper privilegio estar en esa silla ¿no?”. Ekiwah Adler


Dos libros publicados avalan su carrera. Libros que fueron editados con el apoyo del Instituto de Cultura y la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Pero cuando hablamos de apoyo, su familia ocupa los primeros lugares.


Actualmente, Ekiwah Adler es maestro de alumnos con discapacidad, también se dedica a la elaboración de talleres de inclusión y sensibilización a la discapacidad. Pero es la poesía es ese néctar, que endulza su vida por completo.


“Me gusta decir que creo que la poesía es algo que le pertenece a todos que todos lo tenemos muy cerca de nosotros, porque para mí cada vez que soñamos cada vez que estamos haciendo un tipo de conexión que no veíamos antes, cada vez que nuestro corazón siente, yo podría cantar el día de hoy estamos haciendo un poema, la única diferencia conmigo es que yo me tomo el tiempo para escribirlo”. Ekiwah Adler.


Nada

Soy un árbol sin sus ramas,
soy un guerrero que ha fallado su misión,
estoy encerrado sin salida,
la tierra tiembla, desolada,
sólo calles sin final ni destino,
sólo el sonido de las máquinas,
ni siquiera el canto de un pájaro.


Soy nada

No soy aire ni roca inmóvil,
el peor de los ladrones ha robado mi sonrisa,
el mar me traga,
el cielo cae, me aplasta,
soy una ilusión, un fantasma,
conozco a lo vacío y el vacío me conoce a mí.



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