23 abril 2012

Sunrise, 1927.

Historia dirigida por F.W. Murnau, y escrita por Hermann Sudermann y Car Myer con el título original de Die reise nach tilsit, es protagonizada en pantalla grande, pero muda, por George O´Brien, Janet Gaynor y Margaret Livingston, en 1927.

La vida de campo es el entorno de esta historia. El Estados Unidos de los años 20´s, cuando de la ciudad llega una sofisticada mujer que decide cambiar la vida de una familia, enredándose sentimentalmente con el hombre de la casa, quien encuentra en la citadina perspectivas distintas a la vida de campo. Un buen día, el hombre es aconsejado por su amante para asesinar a su esposa, el plan era el siguiente; matar a la campirana tirándola de una lancha en un supuesto paseo por el rio, a la orilla del pueblo.
El hombre en total convencimiento, llegó a su casa y tramo el plan; al día siguiente iría con su mujer a dar el prometido paseo, para finalmente, deshacerse de ella. El plan fracaso cuando al momento de tirarla del bote, él se arrepiente y ella se horroriza, el viaje termina, y ella huye de su esposo tomando un tranvía, él corre tras ella arrepentido alcanzando a abordar el vehículo que los llevará a la ciudad. Ya en la metrópoli, recorren las calles tratando de asimilar lo sucedido, de pronto llegan a una iglesia, y en plena boda, los venidos del campo refuerzan sus votos matrimoniales, recordando los días de amor y fidelidad que se prometieron. Él se arrepiente de sus expectativas de vida con la otra mujer, y recibe el perdón de su esposa, acuden a una sesión de fotos, disfrutan de una feria y toman una copa de vino, finalmente regresan, con su matrimonio fortalecido a casa. El trayecto deberá ser el mismo; una parte en tranvía, y la otra en una lancha hasta llegar a su hogar.


Una tormenta trastorna el trayecto de los enamorados, la lancha se menea de un lado a otro, el agua comienza a inundar el bote que termina volteado a mitad del rio. Como puede llega a la orilla sin saber dónde está su mujer, alrededor del rio la busca, le grita desesperado y nada. Afligido acude al pueblo en busca de ayuda, un convoy de vecinos preocupados se da a tarea de buscar por todos lados a la desaparecida. El llanto de dolor y arrepentimiento le vienen al casi viudo, su amante, aquella mujer que parecía haber predicho lo ocurrido se entera del problema, y acude feliz en busca de los brazos de su amante. Él la rechaza tácitamente, aborrece la idea de perder a su esposa y vivir con su amante, y trata de estrangularla cuando una mujer lo llama, le dice que su esposa estaba viva.
Minutos después, su esposa, quien se debatió entre la vida y la muerte, abre los ojos para ver de frente a su amado con quien decide vivir un nuevo amanecer.







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