La recua de Tin Tan…
Definitivamente el universo Tin Tan no hubiera sido lo que fue, sin la útil ayuda de 10 inseparables compañeros que aquí les presentamos…
Larguirucha, simpática, gesticulante, cantante y bailarina, son solo algunas características de esta gran mujer que dejo huella en el cine mexicano en aquella legendaria escena en que canta La Traviata de Verdi al mismo tiempo que Tin Tan quiere desmayarla para robarle sus joyas.
Ismael Pérez "Poncianito" (1941)

Joaquín García “Borolas” (1922-1993)
Este hombre comenzó como bailarín, pero también fue un gran actor clown. Su característico bombín y su largo saco lo hicieron distinguirse, participó en más de 5 películas de Tin Tan, entre ellas EL rey del Barrio, Mátenme por que me muero y La marca del zorrillo entre otras.
José René Ruiz “Tun Tun” (1932-1993)

Ramón Valdés (1923-1988)
Ramón es uno de los hermanos de Tin Tan que siguió a Germán durante toda su carrera, hasta su muerte. En el 90 por ciento de las películas hechas por Tin Tan, Ramón participa de una manera u otra, y es que se cuenta que cuando Tin Tan aceptaba un filme, lo aceptaba con su comparsa incluida, y su hermano estaba más que dentro de este selecto grupo.
Wolf Ruvinskis (1921-1999)

Yolanda Montes “Tongolele” (1932)
Voluptuosa, bailarina, sensual y misteriosa; así se puede definir a Tongolele una gringa que sabia mover su cuerpo de tal manera que conquistaba al Pachuco de oro. Aun que su carrera junto a Tin Tan no representó muchas películas, si fue del gusto del público tener en los filmes de Valdés. Su escena más memorable es aquella en que comienza un baile haitiano, y este es interrumpido por la presencia de Tin Tan, quien aprovecha para propinarle un tierno beso.
Jorge Zamora Montalvo “Zamorita” (1928)

Juan Garcia "el Peralvillo" (1905-1980)

Marcelo Chávez "el Carnal" (1911-1970)
El verdadero carnal -hermano- del buen Tin Tan. Marcelo fue más que un patiño del pachuco, como muchos creen, fue un gran intérprete del spanglish manejado por Tin Tan, todavía no muy familiar en el centro del país. A la muerte de Marcelo le vino un duro golpe al pachuco, quien se refugió en el talento de su esposa Rosalía. se cuenta que cuando Germán se enteró de la muerte de Marcelo, se talló las manos buscando consuelo y dijo -Que me perdonen mis hermanos, pero mi carnal era Marcelo-.
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