Sábado 13 de Febrero 2010
Carretera San Juan Km.1.5 Tepoztlan, Morelos
11 AM a 9 PM
Carretera San Juan Km.1.5 Tepoztlan, Morelos
11 AM a 9 PM
Cuenta la leyenda, que en el año de 1816, en una larga noche veraniega en la villa Diodati, en Suiza, propiedad del escritor ingles Lord Byron; Mary Wollstone Shelley (30 agosto de 1797 - 1° febrero de 1851) y su esposo Percy Bysshe
Shelley acompañaban al escritor y a su doctor de cabecera, el médico John Polidori. Dadas las inclemencias climáticas, la mejor opción era mantenerse en casa, gozando de las delicias de un buen vino y contando historias de terror en torno a la chimenea. Byron leyó a sus invitados una colección alemana de cuentos fantasmales. Los comensales gustaban de escuchar historias en que el contexto paranormal fuera el protagonista. La noche se llenaba de truenos, rayos y el golpeteo de lluvia en las ventanas. A mitad de la tertulia, el anfitrión propuso a cada uno hacer una historia de horror, la más espeluznante debía ser capaz de asustar al más valiente.
El tiempo de entrega llegó, cada uno mostró su historia, la competencia era tan cerrada como la noche en que se gestó el pacto. Mientras los caballeros discutían sobre las obras expuestas, Mary Shelly, con un intrínseco sentimiento de gloria, sugirió escuchar su texto. Una interesante historia surgida de un sueño, y basado en largas conversaciones entre Polidori y Percy Shelley, quienes se interesaban en las investigaciones de Erasmus Darwin, a partir del uso de electricidad para reanimar cuerpos sin vida. 
Originalmente Shelley consideró su obra como una novela corta, pero gracias a la asesoría de su marido, logró crear la primera historia moderna de ciencia ficción en materia de terror gótico.
La obra maestra de Shelley llevaría por nombre Frankenstein o el moderno Prometeo. Comenzó a escribirla en 1816, pero fue hasta 1931 cuando la obra terminada pudo verse publicada. A lo largo de estos años, la escritora fue incluyendo aspectos relevantes en la obra.
Confeccionó de mejor manera la personalidad del científico Victor Bon Frankestein, basándose en los trabajos del científico Andrew Crosse, quien experimentaba con cadáveres y electricidad. Mary y su esposo acudieron a las interesantes conferencias del teórico, ahí pudo conocer de mejor forma los aspectos referidos a la ciencia, más tarde incluidos en la obra.
Sobra decir el extenso legado que deja esta obra; su herencia llega a comics, obras de teatro, radionovelas, programas de televisión, películas, espectáculos de danza, performance, dibujos animados, canciones y libros. Esto aunado al marketing que expone la figura del ente creado por Shelley en tazas, vasos, cuadernos, lápices, playeras, gorras y un sin fin de artículos que promueven la fascinante historia del doctor Frankestein.
Sin duda, un personaje perfecto para disfrazarse en fiestas, un personaje idóneo para provocar terror, y una obra maestra que genera un rumbo al que se sumarian nuevos autores.




al; es el contexto que envuelve la obra literaria mas leída y enigmática de un hombre con mucho ingenio; el escritor y fotógrafo ingles Charles Lutwidge Dodgson, con el pseudónimo de Lewis Carrol, Dodgson se inspiro en Alice Pleasance Liddell Hargreaves Taylor, joven amiga del escritor, que tras llevarse 20 años de diferencia en edad, la pequeña logró ser musa del perspicaz artista. Alicia en el país de las maravillas (1865) y Alicia a través del espejo (1971) son las obras que tomó Carrol para plasmar a la pequeña en su obra, pero es Alicia en el país de las maravillas el cuento que recrea mejor que nada el alucinante viaje atreves sustancias psicoactivas. Es el abanico que mejor muestra las diversas etapas de una ácida travesía. Entre hongos, dulces y tónicos Alicia logra crecer y decrecer, pasando por diversos escenarios en los que los animales
y otros seres fusionados se hacen presentes. Todo comienza cuando la pequeña persigue a un conejo, simpático animal que porta un elegante atuendo, siempre al pendiente de su reloj. El roedor corre desesperado, preocupado por llegar a su ilusorio destino. Después de divagar por senderos sin rumbo Alicia se pregunta una y otra vez si va por el camino correcto, se cuestiona y es cuestionada sobre si misma, cayendo en severas confusiones existenciales, pero quizá el momento filosófico más importante de la obra es el encuentro con la oruga fumadora, misma que jamás supimos que fumaba, pero que logra ensimismar a Alicia con metafóricas frases. La ultima parada en aquel universo de lo abstracto es en el adornado prado
propiedad de la Reina de corazones. Ahí, entre diamantes, picas, corazones y tréboles Alicia es acusada por la reina, su delito; llegar hasta su propiedad sin permiso. Pero antes del juicio la Reina invita a Alicia a debatirse en una partida de croquet, sin embargo la astucia de la chica en esta disciplina ofende a la Reina, quien descarga su ira en un injusto juicio (¡vaya paradoja!) en el que se dictamina el degollamiento de la joven.
Lo mejor fue el aventón a casa. Donde rendida me fui a dormir con la banda en la cabeza. Mi vecino todavía no me cree que estuvieron a las 4 de la mañana junto a su puerta.
ridad que resguardaba a la figura anglosajona del Dub, me dirigí al camerino, y me tope con un Proffesor mariguanón, argumentaba que estaba cansado, pero su aliento lo delataba. No me latió la idea de prender la cámara y grabar lo que estaba frente a mi, solamente intercambiamos unas cuantas palabras, le pedí una saludo para los lectores de LA WACHA, pero el señor andaba tan mad que decidí dejarlo descansar, cuando detrás de mi llegó una chica a pedirme me saliera. Mas tarde supe que su indignación hizo que no se le acercaran mas medios.
No hubo tiempo para acreditar a La Wacha y dar cobertura al evento así como difusión, no obstante, le hable al buen Iván Cortes, quien rifose acompañándome y ambos con cámaras en mano nos lanzamos al musical expuesto en el Metropolitan (D.F.) el acceso no fue fácil, todos los medios llegaban con sus respectivas acreditaciones, parecía un evento único. La encargada de prensa, a quien agradecemos enormemente su comprensión, considero la idea de brindarnos la oportunidad de dar la cobertura y así apoyar un medio naciente, como lo era La Wacha en ese momento. Una vez terminada la función, pedimos unas palabras de Forrs para las cámaras de La Wacha, nos dieron opción de esperar al elenco en el lobbie del teatro y ahí los actores darían sus impresiones a la prensa sobre su primer función en la gran Tenochtitlan. La gente del lugar comenzó a servir tragos y un tanto instalados en el sitio bebimos algunos, de pronto nos encontramos al rededor de las personalidades de rock mexicano, entre Ely Guerra, Lino Nava, Sabo Romo, Alfonso André, Emmanuel del Real, Vampiro, Josélo y otros más.
Fue aquella vez en que estuvimos en la obra Los lobos, en el teatro Ocampo (Cuernavaca), platicamos con el actorazo Jesús Ochoa, quien se porto excelente. Al final le pedimos un saludo para La Wacha, y dijo -¡¿La Wacha?! Pero así se llama mi casa productora de cine Wacha Films-.
Llego el thanks time; comienzo dándole gracias a mi jainita, siempre al pendiente de mí. Mi jefita que me dejo esa herencia del hard work. Bisnear no es lo mío, pero hacer lo que hago con LA WACHA me llena de satisfacción, ¡me deja un sabor de boca rico, ves!











¡Larga vida a La Wacha!